miércoles, marzo 02, 2005

Martes en busca del Sr. D.P.P.

Hoy no me han pasado grandes cosas.

Pequeñas putaditas de esas que te fastidian un poco el día, sí. Y dolor de cervicales que se va cronificando poco a poco. Salgo un poco antes del trabajo para ir a hablar a Derecho con un profesor que se me lleva haciendo el despistado toda una semana. Deja notas diciendo dónde puede estar si no lo encuentras en su despecho, pero se trata de una maniobra de distracción, pues todo es una farsa: nunca aparece. Por supuesto, no lo encuentro. El despacho abierto, nadie en la mesa... otra desaparición misteriosa del Sr. D.P.P. Tiene un despacho inmenso con un subdespacho al que se accede por otra puerta desde dentro. Miles de volúmenes de legislación (qué originales estos técnicos judiciales... ¿por qué nunca encontrarás un manual o una novela en sus estantes? Seguro que tienen escondidos cómics en los cajones...) y figuritas de Sargadelos. Madera de la buena (de cerezo, a lo menos), sillones de cuero reclinables, me estaban dando unas ganas de sentarme en uno de ellos y ponerme a charlar con el ente de derecho procesal que habitaba en el despacho vacío... hasta que interrumpió mi admirado examen visual un joven absolutamente de diseño, absolutamente pijo, absolutamente sonriente y absolutamente gay. Claro, me quedé tan estupefacta, yo bajo el quicio de la puerta (dudando entre en entrar hasta la cocina o quedarme allí esperando que se asomara una cabeza, calva, de algún recóndito lugar de esa habitación) y el chico intentando entrar con unos papeles bajo el brazo, que le formulé esa estúpida pregunta: "¿No está por aquí el Sr. D.P.P.?" A lo que él, absolutamente sonriente y absolutamente pijo, me respondió, como es natural: "Si no lo ves aquí, pues no debe de estar". Debió comprender que acababa de sentirme absurda y avergonzada por mi pregunta, por lo que, muy amablemente, añadió: "Prueba un poquito más tarde". Nada. Infructuoso intento de encuentro de nuevo.

Después hice una ruta de cajeros buscando uno que me diese dinero. Vueltas y más vueltas. Menos mal que hoy no cocinaba yo. Al final llegué a tiempo para el hígado encebollado democrático-chino. Ummmm, buenísimo. Este chico tiene cualidades. Después intenté tomar una siestus-interruptus, pero no hubo manera. Hoy era uno de esos días en que te levantas después de haber dormido insuficientemente y, a pesar del cansancio, el sueño no quiere conciliarse en sí mismo. Pero seguro que esta noche vuelvo a ser marmota. Marmotitaaaaa!! Me encanta ser marmota y dormir 8 horas seguidas, del tirón, y levantarte descansada y como nueva.

A eso de las cinco p.m. estuve envuelta en una serie de catastróficas desdichas sobre las modificaciones que conlleva la entrada en vigor en junio de este año de la ley contra la violencia de género en lo que respecta a los nuevos órganos judiciales creados y sus competencias... Por cierto, ¿saben ustedes que aunque decidan no emprender una acción judicial contra, por ejemplo, una persona que les ha agredido físicamente y les ha ocasionado lesiones, el Ministerio Fiscal no sólo va a perseguir dicho delito solicitando una condena para el imputado y una determinada pena (eso seguramente ya lo saben, ¡derecho público, acción persecutoria del Estado!), sino que además van a poder ustedes cobrar la indemnización pertinente por los perjuicios ocasionados(que corresponde al derecho privado, pues es un procedimiento civil), y esto es lo mejor, por el módico precio de 0 euros y sin tomar parte ni acudir al juzgado siquiera? Porque en España tenemos una Ley de Enjuiciamiento Criminal que es como las ofertas del Carrefour: 2 x 1. Dos procedimientos por el precio de uno y, si no quieres instar al órgano judicial pertinente a que persigue dicho hecho delictivo, como el Fiscal ya lo va a hacer de todas formas, pues te ahorras un dinerito y te llevas la indemnización por el mismo precio y sin esfuerzo. ¿A qué es maja nuestra legislación? Hummm, pero no todo son ventajas, claro. Los inconvenientes podemos dejarlos para otro día.

¿Terminaré hoy de meter datos en el spss? ¿Tal vez mañana? ¿Veré el vídeo con las declaraciones de la supuesta víctima antes de que deba devolverlo este viernes? Se me acumula el chollo. Les dejo, pues. Que me cunda la tarde, leñe, que sino pa eso me quedo en casa. En compañía de Enma, Kiko, Lydia, Karmele y toda esa gente tan maja que grita por la tele.

Que la fuerza les acompañe. Mañana será ecuador de semana laboral. En menos que canta un gallo nos ponemos en fin de semana (que trabajo, además... ¡yujú!).

Hasta pronto. Besos mil.