viernes, marzo 11, 2005

Un año después: recuerdos y sugestión.

Viernes. Siete y pico de la tarde. Hoy, cambio de planes. En principio íbamos a cenar a casa de mi súpercompi, pero el virus de la gripe preprimaveral hizo mella en su sistema inmonológico y nos dejó compuestos y sin cena. Sin embargo, soy una mujer de recursos y si yo no voy a la cena, la cena viene a mí y tiro de la alacena para hacerme una cena. Así, conluyo: cena + copa.

Mañana sábado partiré hacia Lugo con mi hermano, donde me reuniré con ese grupo de personas que se apellidan como yo y que son mi familia. Después de un cierto tiempo sin mucho contacto espero que las cosas fluyan un poquito mejor entre nosotros y la comunicación se haga vía asertiva, como comento en el blog del pasado miércoles 9. Un poco más de afecto, reclamo a mis 26 años, en mi casita familiar!!! Pero bueno, nunca es tarde... ja! Además, he de reunirme con Nimoi para aclarar ciertas cuestiones relativas a un evento festivo que, con toda probabilidad, se celebrará el próximo viernes en Milladoiro (alrededores de Santiago DC). Hummm... desviaciones protoplásmicas??? No sé, todavía me queda algo de pudor.

Por lo demás, supongo que hoy es necesario recordar (porque es muy importante no perder nunca la memoria histórica ni olvidarse de aquello que te sorprende, te conmueve, te enerva, te asusta o te hace reír tanto... ) ese fatídico 11 de marzo del pasado año. Sólo regalando un poco de nuestro tiempo de trabajo o de ocio al recuerdo de esas 192 víctimas mortales del atropello de derechos, ilusiones y vida de todos los ciudadanos, en un respetuoso silencio con nuestros pensamientos dirigidos hacia ellos y hacia todos los demás que se vieron afectados por el terrible suceso que marcó nuestras vidas esa mañana, es suficiente para demostrar a todo el mundo que no nos olvidamos de las masacres, ni de la barbarie humana y a mí siempre (espero) me seguirán despertando emociones de estupor, incredulidad, sorpresa, rabia, terror, profundo pesar, un poquito de deseperanza en el mañana y de desconfianza y vergüenza de la especie animal más destructiva sobre la faz de la Tierra: el ser humano, vil, egoísta y sanguinario hasta por el mero hecho de maltratar a sus semejantes y verles sufrir. Pero no todos somos así, ni siquiera la mayoría. Quizás se trata sólo de que no debemos dejarnos arrastrar por el odio del momento, ni por las referencias mediáticas que dictan nuestros comportamientos siguiendo esquemas políticos bien definidos, ni por los dogmatismos exacerbados y radicales que nos convierten en fanáticos sin razón ni corazón (vale, muchos pensarán que los fanáticos no dejan de ser apasionados en exceso y que, por lo tanto, sí tienen corazón y, de hecho, hacen un uso ¿desfigurado? ¿distorsionado? del mismo; sin embargo, me inclino más a pensar que este tipo de personas no siguen lo que dicte el corazón -léase LBV, gran canción-, sino más bien lo que dicten los 4 líderes sectarios que dirigen el grupo en que se encuandran y que en su corazón se ha programado para que reflejen en su modo de actuar: matar y morir ¿por?). El criterio es importante, alguno, el que sea... La empatía, la capacidad de sentir lo que el otro siente. No puede hacer estallar por los aires dos trenes cargados de trabajadores y estudiantes si sientes lo que sienten los que el azar colocó dentro de esos vagones para ir a cumplir con los suyos, para traer un sueldo a casa. Pero, por favor, no me hables de política hoy. Ciertamente, todo es política y siempre defiendo que hay política en todo lo que nos rodea y que es necesario estar informados y participar, aunque sea en blanco, dentro del sistema en que vivimos; pero yo creo que hoy la forma de participar ha de ser en silencio, reflexionando, recordando y concluyendo que el pueblo no es tan fácilmente manejable y engañable. Pero hoy no debería haber política en los 5 minutos de silencio del Congreso ni en los 5 minutos de silencio en la estación de Atocha ni en ninguno de los 5 minutos de silencio que guardamos cada uno de nosotros. No sé, es tristísimo, patético y repugnante mezclar víctimas y usos partidistas del dolor de un pueblo.

En fin, recordar, la memoria,... yo trabajo en esos ámbitos, por lo que también soy consciente del efecto perverso que tiene la sugestión sobre el recuerdo. No dejemos que empañen nuestros retazos de memoria de lo ocurrido hace hoy un año, las comisiones de investigación, las elecciones, la retirada de las tropas de Irak, las palabras del portavoz del des-gobierno... y quedémonos con una imagen: un pueblo que tomas las calles para pedir paz y libertad, en todos los sentidos, en toda su amplitud.

Buen fin de semana para todos.

1 Comments:

Blogger astrocita said...

Jar! No tengo 26 años, que tengo 25!!!! Se me va la olla, qué fuerte. Aun me queda más de 1 mes para ellos...

1:47 p. m.  

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